Mi
particular agradecimiento parea Eduardo Lezana y Gastón Cornejo que organizaron
este Foro al que asisto gustosamente para iniciar el evento con una disertación
que he titulado: “EL MAR Y LA POLÍTICA EN AMÉRICA LATINA”
Vamos
a ver si respondo a las expectativas y al título de la charla
Digamos
para comenzar…que en los primeros años del Siglo XIX, de las luchas de la
Independencia, la Gran Colombia al mando de Bolívar cumplió una tarea
sustantivo en el sistema de Poder
Regional.
El
Imperio brasilero giraba en su propia órbita, giraba en su propio espacio, La
Argentina, Las Provincias Unidas del Río de la Plata confrontaban un largo y
doloroso proceso de encontramientos entre las provincias del Litoral y las del
Interior. Chile era un pequeño país en
el fin del mundo. Bolívar intentó construir un espacio geopolítico dominante en
el continente en el que se unieran las potencias de la Gran Colombia, que más
tarde fueron Venezuela, Colombia y Ecuador,
con los dos países en el centro del continente el Perú y el Alto Perú;
ese era el sueño geopolítico de la unidad el sueño continental en la
perspectiva de este tiempo, el sueño de Bolívar.
Cuando
se refería a la unidad latinoamericana o sudamericana, se pensaba en ese
espacio geopolítico más que económico. Sus referencias al Brasil eran distantes
y a la Argentina también. No recuerdo que hubiera tenido particular interés en
llegar a Chile.
Ese
era el espacio, el magma en que comenzó a moverse,…la creación del sistema de
poder en América Latina, en Sudamérica para ponerlo mejor.
Honestamente,
los acontecimientos que todos los bolivianos conocemos bien, Bolívar se replegó
a su origen y todo el sistema latinoamericano comenzó a girar en torno a tres
grandes sistema:
1º.
el de la Gran Colombia con sus propios problemas, tratando de preservar la
unidad inicial de las tres naciones;
2º
La del sistema del Pacífico, las potencias del Pacifico Chile-Bolivia-Perú;
3º.
La del Río de la Plata, Argentina, Brasil, con el Paraguay (aislado como
siempre) y el Uruguay como estado tapón entre las dos grandes potencias.
Ese
era el sistema en el cual comenzó a moverse el continente. Cada uno de los sistemas vivían en una
relación permanente de confrontación y
Cooperación; odio y amor.
Venezuela
y Colombia no podían vivir separadas pero vivían luchando, y era clara la lucha por la hegemonía en el
Pacífico entre Chile y Perú.
Y
el Imperio del Brasil, y las Provincias del Río de la Plata, mas tarde
Argentina lucharon por dominar el
estuario del río de la Plata.
En
ese sistema las capitales de los antiguos virreinatos intentaron reconstruir
sus espacios. Colombia intentó ser el corazón de la Gran Colombia, Lima
reconstruir el Virreinato de Lima en el Perú. El Rio de la Plata y la Argentina
reunir las provincias del rio de la plata incluyendo desde luego Bolivia,
Paraguay y la Provincia Oriental del Uruguay.
Esas
fueron las luchas con las que nació el continente; en verdad, la fuerza
relativa de cada uno de esas potencias fue cambiando: Perú en su momento fue el
centro del continente, el centro político y económico del continente, el
Virreinato del Perú era sin duda el más importante de la región y esa
importancia derivaba de sus cercanías con el Alto Perú y de Potosí. En realidad
contra lo que los amigos peruanos suelen pensar, no fue Bolívar el que separó
al Alto Perú del Perú, la separación ya se produjo en 1776 cuando se creó el Virreinato
de Buenos Aires y las riquezas de Potosí y del Perú se orientaron hacia Buenos
Aires, en ese momento se quebró la unidad que no se podría reconstituir después.
Y
que sin embargo está en el subconsciente en las actitudes que todavía marcan
las relaciones entre nuestros países hoy mismo. Perú intento reconstruir ese
poder, y pensó siempre en la reunificación de Bolivia y con Bolivia.
Hace
unos días estuve en Lima en un restaurant y un amigo le dijo al mozo: “Somos de Bolivia” y él dijo: “Sí, Bolivia nos pertenecía”. Esa
es la actitud del Perú en relación con Bolivia.
Perú
no aceptó esta realidad sino más tarde, con la batalla de Ingavi, ésta y con la
muerte de Gamarra se selló la independencia de ambos Estados, pero hasta
entonces el Perú luchaba porque volviéramos a Lima, seguía ese idea en el Perú;
más el fallido intento de los Ejércitos Auxiliares
de Buenos Aires mostró que tampoco era posible que volviéramos al Río de La
Plata, es entonces que se selló la independencia de Bolivia jugando entre los
dos sistemas: el sistema del Pacifico y el sistema del Rio de la Plata.
Hasta
hoy y probablemente hasta mucho más adelante, esas dos fuerzas geográficas
sigan determinando la conducta, la orientación y los problemas de nuestra
existencia y nuestra independencia como Estado independiente.
Los
intentos de reunificación con el Perú no venían solo del Perú también de parte
nuestra Bolivia se quiso hacerla y el ejemplo de lejos, el más importante, fue
el de la Creación de la Confederación Perú Boliviana por el Mariscal Andrés de Santa
Cruz Calahumana.
Con
una visión distante en que la conducción de su reunificación estaba más en los
Andes del Sur que en el Litoral del Pacífico peruano. La posibilidad de esa
reunificación desde la perspectiva de Chile alteraba de tal manera su
existencia, el equilibrio continental y su propio destino que no lo podía
permitir.
Para
Chile era una lucha existencial, se jugaba la vida; un pequeño país en el fin
del mundo separado del continente por el desierto de Atacama, por la cordillera
de los Andes, o por el Cabo de Hornos; encerrado por el espacio que va de
Copiapó a Bio Bio, en el macizo central, un país pequeño, aplastado, no tenía
futuro frente a las potencias desordenadas, caóticas del Perú y del Río de La Plata. Chile no
tenía futuro en el futuro y en ese momento era tal vez más sólido, más
consistente y decidió aprovechar el momento para cambiar la naturaleza de su
circunscripción en la visión de un hombre que definió la política de Chile
DIEGO PORTALES:
En
una carta de Portales a Bulnes definió esa línea de conducta en una frase que debemos
recordar siempre porque marcan la naturaleza del problema: “La Confederación Perú Boliviana debe desaparecer para siempre de
historia americana por su posición geográfica, por su población blanca
(imagínense) por la riqueza combinada de Perú y Bolivia hasta ahora apenas
tocada” Dejaba clara cuenta de los
que ocurría: “Por el poder que la nueva
organización merecerá en el Pacífico tomándolo pero prioritario, con nosotros
la armada debe tomar fuerza antes que el ejército propinando golpes decisivos,
nosotros debemos mandar por siempre en el pacifico”
Esa
es la línea de Portales referida a la posible Confederación Perú boliviana y
más tarde a la Alianza Defensiva Perú Boliviana.
Por
eso Chile, en la visión geopolítica de asegurar su viabilidad y abrir un
horizonte que le parecía negado frente a la fuerza de esas dos grandes
potencias, inició la marcha al norte.
Para
ir al norte tuvo que escoger porque tenía también la opción de marchar el este,
en La Patagonia. Disputaba los terrenos de la Argentina en la Patagonia y en
ese caso pensaba en un destino agrícola y ganadero entre tanto que el norte le
ofrecía un destino marítimo y minero.
Escogió
este último, arregló sus diferencias con
la Argentina y se preparó para las guerras con Perú y Bolivia.
Fueron
dos guerras, la Guerra del Pacífico tiene dos instancias:
La
guerra de 1836 al 1939 contra la Confederación y la guerra de 1879 para
adelante; con el mismo propósito: asegurar la hegemonía en
el Pacífico.
Ese
fue el objetivo y hay que recordarlo siempre. Desde luego, el impuesto de los
10 centavos, el guano, la presencia de los empresarios chilenos en Atacama, era
la mecha que permitió encender esa fogata, pero el interés era distinto, era la
supremacía y el acceso a los recursos del guano, del salitre y después a la
minería, son los que aseguraron llevar adelante esa acción y consolidar su
posición.
Eso
es algo que uno debe recordar siempre, el origen del enclaustramiento
boliviano es geopolítico continental,
no es un problema de negocios pasajero alrededor del guano o del salitre; uno
lo puede ver así, pero no es solo eso, esto es lo que explica la perspectiva
histórica, la necesidad de mantener esa visión para entender que la
mediterraneidad de Bolivia y la solución de la mediterraneidad de Bolivia, son
fuerzas que tienen que insertarse en las corrientes grandes de las tendencias
políticas y económicas de América Latina. No es un tema pasajero, bilateral
en la dimensión al que Chile quiere constantemente resumirlo porque le interesa
evitar el carácter continental que tiene el problema.
Chile
quiere soslayar ese dato, ese origen, por eso es que la Resolución de 1979
en que me tocó participar, toco un nervio que dolió mucho.
Después
del despojo de la guerra del Pacífico al Perú y a Bolivia, Tarapacá que se
quedó con Chile y más tarde Arica, Después de ese despojo y usurpación, las
reacción continental EEUU, Venezuela, Panamá, Brasil, fue muy dura porque
rechazaron el ejercicio de la violencia para conquistar territorios y
mantenerlos. Chile rechazó constantemente la convocatoria a conferencias
interamericanas en las que se debatieran los temas de la seguridad porque no
quería enfrentar el problema.
Y
desde entonces, siempre ha tratado de evitar la consideración de estos temas en
la dimensión continental que efectivamente
tiene y ha tratado de reducir el problema a una dimensión estrictamente bilateral.
Es
importante partir de la premisa de que la paz, la estabilidad y la integración
continental no serán posibles mientras que Bolivia no resuelva su problema de
presencia soberana en el pacífico.
Así,
claro y directo, no es problema que vaya a durar eternamente, puede durar mucho
tiempo, pero lo que debe quedar claro para todos nosotros los bolivianos, es
que éste no es un problema parroquial, éste es un problema que afecta al
conjunto y a la estabilidad de procesos de integración continental y desde esa
perspectiva es que creo que debemos mirar el problema y enfocar nuestras líneas de acción.
La
guerra del Pacifico cambió el sistema que les relaté hace un momento.
Colombia
Venezuela y el Ecuador entraron en sus luchas internas; las Provincias Unidas
del Río de La Plata no eran tan unidas, Brasil vivía su propio mundo, y en ese
momento, en los años que corrieron desde 1880 a 1910 la potencia naval de
América del Sur era Chile, por delante de la Argentina y del Brasil.
Y
fue en ese momento que se creó otro sistema de facto y que las otras tres
potencias de América Latina eran Buenos Aires, Río de Janeiro y Santiago. El
A-B-C.
Más
adelante…1910-1915, la Argentina logró estabilizar y el sistema cambió más
tarde para convertirse en un sistema de dos polos: Argentina y Brasil.
Con
Argentina estaban Perú y Bolivia. Con
Brasil, Chile y el Ecuador. Este sistema dominó el Siglo XX. Y en sesos dos
polos se movieron el continente.
Y
siempre, en la cúpula como un sombrero estaba el poder de alguna gran potencia.
En el siglo XIX estuvo Inglaterra; en el Siglo XX los Estados Unidos. Ellos
marcaban más o menos el límite de las confrontaciones internas, mientras no
amenazaran el equilibrio global inclusive de sus intereses.
Llegamos
al Siglo XXI, y nos encontramos con una realidad de poder que es bien distinta
a la que les he relatado hasta hoy.
Estados
unidos se fue, se replegó, el polo de sombra de la influencia de los EEUU quedó
en México y Centroamérica en el Siglo de hoy y se detiene en la frontera norte
de Sudamérica.
En
el Siglo XXI emerge un nuevo y gran poder y se acaba la dualidad de poder entre
Argentina y Brasil. Brasil es hoy la potencia económica política indiscutida de
América del Sur.
Argentina
es el primero de los países medianos junto con Venezuela, Chile y Perú; pero ya
no es una potencia capaz de competir en el mismo nivel que el Brasil. Su
producto es 5 veces menor que el brasilero.
Es en ese nuevo mundo, en esa nueva
perspectiva que creo debemos ver y examinar la política exterior boliviana y el
tema del mar.
Desde
luego, en la guerra del Pacífico Chile ganó, ganó además del territorio 130
mil kilómetros cuadrados de Bolivia y 60
mil del Perú, Pero Chile ganó no solo el salitre y el guano, ganó
Chuquicamata que es la suma del cerro de Potosí y de Catavi, de la
Salvadora, y la riqueza minera de cobre de la provincia de Atacama sigue siendo
de las más grandes del planeta.
Es
eso lo que perdimos en términos de riqueza. No me animaría a calcular la cifra
pero bastaría mirar cual es el monto de las exportaciones anuales de Chile en
cobre para deducir en cifras muy gruesas el monto anual que Bolivia puede haber
perdido por exportaciones de minerales. Pueden estar seguros que deben ser 4
a 5 veces la que tenemos en Bolivia en las exportaciones actuales.
Pero
no solo eso, perdimos algo mucho más grave, perdimos la conexión con el
mundo y su cualidad marítima.
Perdimos
miles de kilómetros con el Brasil en la guerra del Acre y antes en las
negociaciones en el río Paraguay y no perdimos nuestra condición de país de la
cuenca del Amazonas. Seguimos siendo una potencia del Amazonas.
Y
cuando perdimos en la guerra del Chaco, no perdimos nuestra condición de país
de la cuenca del Chaco.
En
la guerra del Pacífico cortaron artificialmente nuestra condición de potencia
de la costa del Pacífico y en ese momento cercenaron la condición geopolítica
de Bolivia que es la de servir de puente fundamental de los grandes sistemas
continentales: del sistema del Pacífico, del sistema del Plata, del sistema del
Amazonas.
Bolivia
no podrá cumplir esa función mientras no recupere su presencia soberana en el
Pacífico y mientras no reintegre una de sus cualidades existenciales.
Ese es el tema, y ese tema interesa al continente; no le interesa solo a
Bolivia porque sin Bolivia cumpliendo esa función de articulación, el
continente no puede articular.
Yo
creo que esta visión es comprendida claramente en varios centros de poder en el
continente y es el que debe sustentar con claridad nuestra fuerza en el futuro
y no debemos asustarnos porque lleve muchos años; la correlación de fuerzas en
el Pacífico está cambiando; ha cambiado ya mucho desde el momento en que
terminó la guerra del Pacífico cuando Perú quedó en escombros convertida en un
actor ya no secundario sino de cuarta categoría en el continente y Bolivia
encerrada en el centro del continente parecía no tener futuro.
Hoy
no es así, Perú recuperó su identidad, y sigue avanzando cada vez más para
cerrar la brecha con Chile y es claro para todos que esa brecha se va romper, porque
la disponibilidad de recursos y territorio del Perú es mucho mayor que la de
Chile.
Y
lo mismo puede pensarse de Bolivia, tampoco vayamos a creer que la corelación
de fuerzas que hoy tenemos con Chile es eterna.
Eso
lo aprendí viviendo en Chile, cuando vi que es un país que tiene un ancho de
200 kilómetros, entre la costa y la cordillera, en su espacio de expansión
mayor. Es un país que no tiene futuro comparado con un país como Bolivia que
tiene una masa territorial de potencial y la raíz cultural que tiene el nuestro
que Chile no tiene.
Y
todos esos factores van a entrar a jugar tarde o temprano, en el manejo de este
tema. Y si uno lo ve en esa perspectiva, los varios momentos de la relación
boliviano chilena que aparecen incidentes importantes pero menores en la larga
marcha de la historia.
Creo
que esos son los datos que debemos tener en cuenta en el momento en que
queramos definir una estrategia de acción hacia el futuro.
Yo
quisiera decir a propósito lo que desde Bolivia sentimos, y yo lo he escuchado
muchas veces, la afirmación de que Bolivia no tiene consistencia en su política
exterior, se ha cambiado mucho, en cambio no en Chile, en el Perú tampoco; más
allá de sus cambios de gobierno tienen una sola línea de conducta, izquierda o
derecha son chilenos sobre todas las cosas; sólo los bolivianos nos confundimos,
intentamos una cosa, intentamos otra.
Yo
creo que esa afirmación tiene desde luego una base de realidad, pero no es
definitivamente cierta. Bolivia no ha perdido nunca en los 130 años que
tiene de confrontación, el objetivo estratégico de volver con soberanía al océano Pacífico. No la
hemos perdido y cuando uno ha vivido en los dos países, siente que los
lideratos de esos dos países miran con respeto la forma como el país ha
mantenido su lucha siempre. Un país tan pequeño y aparentemente tan indefenso
ha sido capaz de mantener siempre levantada la cabeza.
Han
cambiado muchas veces las acciones tácticas: un día se intentó la línea
reivindicacionista, otras la línea practicista, la historia está llena de
variaciones tácticas, como tiene que ser porque las circunstancias cambian.
La
realidad de 1840, de 1930, de 1970, del 2011, es absolutamente distinta, los
actores son distintos, los pesos relativos de los actores son diferentes, y en
consecuencia las acciones tácticas tienen que ser diferentes. Lo importante es
mantener el norte y no perderlo. Y creo que a pesar de todas las dificultades
el país no lo ha perdido.
Ahora,
por eso cuando vivimos este momento, después de las experiencias que hemos
vivido, muchas de las acciones directas de negociación que se han llevado
adelante, desde las iniciativas internacionales que van desde el intento
fallido en la Liga de las Naciones en 1920, el intento exitoso de
1979 en La Paz, lo momentos difíciles de la OEA en Cochabamba el 2011,
hemos intentado muchas cosas y después de lo que hemos vivido recientemente, el
fracaso de la Agenda de los 13 puntos, el tono amenazante que ha
cobrado hoy con el vecino del sur ( he leído una declaración de un ministro que
no dudo de calificar de “imbécil” cuando se atrevió decir que Bolivia festejaba
lo que no tenía, el 23 de marzo)
A
pesar de este clima y el fracaso de las iniciativas, o por esa razón, es el
momento de reflexionar, es el momento de pensar con claridad que este mundo del
siglo XXI es distinto del Siglo XIX y el XX; que el peso relativo de nuestro
país es distinto, ese país que vivía solo del estaño y no podía superar la
barrera de los mil millones de dólares de exportación está acercándose
hoy día a los diez mil y estamos en ese camino, un país en que Tarija no
existía y en que Cobija era una referencia distante y exótica, es un país que empieza a construirse en una
realidad mucho más fuerte que lo que conocimos en nuestra juventud y en nuestra
infancia.
Pero
ha cambiado también Brasil que es una potencia. Todos estos factores deben
entrar en nuestro análisis. Cuál es la realidad de hoy, por dónde y cómo
debemos movernos, sin perder los objetivos.
Yo
creo que hay dos objetivos que quisiera rescatar hoy día y ponerlos con la
mayor claridad posible:
1º.
El primero recuperar la presencia soberana en el Pacífico. Estoy hablando de
presencia soberana y no estoy hablando de “puerto” en el pacífico.
Porque
puerto no lo necesitamos como cuando lo necesitábamos desesperadamente,
angustiadamente en los primeros años de la Independencia, o en la guerra del
Chaco (cuando Chile negó el ingreso de armamento de insumos de guerra
violentando el Tratado de 1904).
Hoy
día las exportaciones que salen por Puerto Suárez y Yacuiba representan el 88%
de las exportaciones del país. No salen por puerto, salen por ductos; y Puerto
Aguirre con 27% del total de exportaciones no gasíferas está
pisándole los talones a Arica que es de 30%.
El
mundo se mueve en otra dirección. Bolivia se mueve en otro espacio económico,
en el espacio que tiene que ver con el espacio económico con Brasil, pero como
le decía a un amigo al entrar a esta sala: Hay
que mirar esa aproximación con el Brasil
como una de esas cosas que la historia ha puesto a nuestro alcance y que
nos puede ser sumamente útil porque nos puede aproximar, por primera vez en
nuestra historia a un centro real económico y político cercano que no nos
separa ni el mar ni la cordillera; que estaremos más cerca de San Pablo que
lo que nunca estuvimos de los mercados
poderosos del mundo. Y esa es una oportunidad, sin ninguna duda.
Pero
representa también un riesgo, y un riesgo grave porque amenaza quebrar la
unidad geopolítica del país si es que Bolivia no afianza un ancla en el
Pacífico.
De
ahí viene la necesidad no solo simbólica de la reintegración marítima con un
puerto soberano, una presencia soberana de 10 kilómetros en el norte de Arica
que es el único sitio el que puede darse.
E
impone una realidad mucha más importante que debemos asumirla con claridad que
es la de gravitar económica y políticamente en el Pacífico, en Arica, en
Iquique y en Antofagasta; y en Tacna y en Arica y en Tacna y en Arequipa.
Esa
es la visión que debemos tener, no escaparnos del Pacífico. Y no seguir
porque así lo lleve el curso de la historia a un continente que se mueve hacia
el Brasil, pero para que esa relación con el Brasil sea saludable y positiva
y útil para Bolivia necesitamos tener un ancla en el Pacífico. Y esa ancla
debemos conseguirla tanto por un corredor soberano al norte, y más todavía por
una gravitación real económica y política soberana en el Pacífico.
Si
no se complementan las dos medidas y nos quedamos con la bandera flotando en la
costa estaremos perdiendo la recuperación sustantiva de lo que representa la recuperación de la
cualidad marítima que es la presencia y gravitación real en esa región.
Porque
en esa región además, para decirlo con claridad, La Paz es el centro
económico y político de una región que incluye el norte de Chile y el sud del
Perú; Lima y Santiago están mucho más lejos de Arica, de Iquique y de Tacna
que de La Paz. Esa visión debe llevarnos a considerar en profundidad la lógica
de nuestra política, marítima.
Ese
es el mensaje que quisiera enviar agradeciendo la gentileza de quienes me
invitaron a participar hoy día. ¡Muchísimas gracias!
PREGUNTAS:
¿Sobre
Bolivia y el MERCOSUR?
El
Mercosur es Brasil, el gigante. Hay dos cambios fundamentales en el Siglo XXI, importantes
para Bolivia. En el mundo es Chile. En América es Brasil. Brasil es el elemento
central.
Hasta
fines del Siglo XX y en el Siglo XXI, las exportaciones bolivianas de estaño se
dirigían a los mercados internacionales, el 80% de las ventas bolivianas de
estaño iban a ultramar. 60. 85, 90% da lo mismo, todo estaba en el
estaño hasta la crisis de 1980 donde se cayó ese mundo y comenzó otro.
Hoy
día en el año 2013, el 75% de las exportaciones bolivianas se dirigen
a su área, al Brasil, a la Argentina, al Perú y a Venezuela y a Colombia
Cerca
del 55% de las importaciones provienen de esos países; es decir cambió
el eje. Bolivia se sud americanizó, se brasilzarizó.
1.La
relación con el Brasil tiene el componente del gas
que todos lo conocemos; se llegó a mantener pese a que perdimos la condición
dominante en gas; ahora Brasil tiene su propio gas, no depende de nosotros. Nos
va seguir comprando porque es un buen negocio pero ya no porque esté
obligado a hacerlo que era una realidad hasta hace poco tiempo.
2.-
El otro es el vínculo perverso de la relación con el narcotráfico que
nos trae, muchos problemas.
3.
Y el otro aunque la gente no le presta suficiente atención, es la expansión
de la frontera agrícola.
Las
exportaciones de soya de Bolivia llegaron a mil millones de dólares, las
del 2012. Y siguen para arriba estamos cerca de 2 millones de hectáreas
de cultivo de soya.
Los
estudios del Brasil para las mega represas del río Madera prevén una
expansión de la frontera agrícola en Bolivia hasta 8 a 10 millones de
hectáreas. 4 a 5 veces que las que tenemos hoy día.
Esos
cultivos de soya no generan corrientes comerciales de soya entre Bolivia y el
Brasil, generan una cosa mucho más profunda que es la integración de la
economía soyera, una visión en la que la inversión en la que las empresas son
brasileras y la tierra, los recursos y la mano de obra son bolivianos.
Es esa perspectiva y el IRSA no tiene el plan de cruzar el continente para que
Brasil saque sus productos desde el Pacífico a China, no es así.
Los
costos, la tarifa por tonelada de Shanghái a San Pablo, a Santos, es más
baja en 30% que la tarifa de Shanghái al Callao o a Valparaíso.
La
carga brasilera no tiene que salir por Callao o Valparaíso para llegar a China,
le basta seguir saliendo de los puertos brasileros; cruzar el canal de Panamá
si es que va ir por esa ruta, o tomar la ruta del océano Indico si quiere ir
por otro lado.
O
sea el Plan del IRSA no es un plan de Brasil, es otro plan que ese si es real,
la visión del destino brasilero que es el de construir un espacio económico
y político bajo su dirección que vaya desde el Atlántico hasta el pacífico y
eso es suficiente.
No
se necesita pensar en el sueño del Pacífico brasilero mirando a China, sino
basta ver la realidad de un Brasil que se expande en otra dirección.
Esa
es la realidad y es en esa realidad que debemos vivir y en la que debemos
aprender a vivir.
No
es la relación que suele decirse frecuentemente entre México y Estados Unidos,
no, es más complicado, es la relación entre Honduras y Estados Unidos. Esa
es la diferencia de tamaño relativo entre Bolivia y Brasil.
Es
un arma de doble filo pero es un arma con la que debemos aprender a vivir.
Ahora, es tan fuerte la masa de ese proceso brasilero.
Les
he tratado de dar las tendencias geopolíticas que determinan la geografía,
ahora a esa geografía se añaden las tendencias políticas recientes.
Ya
antes de fallecer, el Comandante Chávez llegó a la conclusión de que el Proyecto
del Alba no tenía viabilidad y por eso Venezuela debía entrar bajo el
paraguas del Brasil en el Mercosur, esa es la trascendencia geopolítica de
esta decisión que no es además sencilla porque significa traspasar una potencia
de la Gran Colombia del norte y del Caribe al Plata. No sé cómo se puede
sostener históricamente ese paso pero desde el punto de vista político esa fue
su intención y ciertamente el espacio brasilero tiene bajo su zona de
influencia al Uruguay, al Paraguay, a Bolivia. Y la Argentina que se debate
hoy día entre la angustia de ser un poder secundario al Brasil.
Del
otro lado, no es que Chile se esté saliendo del Mercosur, Chile está creando un espacio político
distinto en el Pacífico, con el Perú, con Colombia, con Costa Rica, con México
y con EEUU; porque todo lo que une a esas potencias son los Tratados de
Libre Comercio que fijan una filosofía económica, es la lógica liberal de
mercados en los países del Pacífico confrontada con la lógica nacionalista de
los países del Mercosur.
Ahora
no se van a enfrentar y confrontar van a competir, van a rivalizar y
ahí Bolivia está otra vez en el medio.
¿Vamos
a ser país del Mercosur, o del área del arco del Pacífico? Debemos estar en
los dos sitios, por eso es que les señalé que esta lucha entre su
pertenencia a la cuenca del Plata y a la cuenca del Amazonas, a la cuenca del
Pacifico, es la que ha definido siempre los conflictos de identidad de Bolivia
en el continente. Y va seguir marcando nuestro futuro. Es necesario ambiguo y
contradictorio pero es el producto de la realidad.
Sobre
la pregunta del “enclave”, no hay fórmulas mágicas, se examinarán en el momento
determinado y para ver cómo se resuelven.
He
hablado de dos dimensiones, la dimensión de la soberanía en el norte de Arica que
es el sitio en que se puede dar, y la gravitación económica y política real en
el Pacífico, que es una forma de decir enclave sin soberanía pero con
presencia económica con gravitación real; las otras formas de los enclaves
se han buscado muchas veces y no han funcionado y parece que no debemos guardar
esperanza de que se den.
Muchas
gracias nuevamente. Dr. Gustavo Fernández Saavedra.
Ex Canciller de Bolivia
Cochabamba 21 de marzo 2013.
No hay comentarios:
Publicar un comentario